Desde hace años existe un consenso en todos los niveles de la administración pública, y en general en la sociedad, sobre la conveniencia de apostar por el reciclaje, la reutilización o la mejora de la fábrica urbana existente antes que acudir, de manera acrítica, a los nuevos crecimientos como única tabla de salvación para poder solucionar los problemas de la ciudad y sus ciudadanos
