La disciplina urbanística nació para reducir o controlar las enfermedades infecciosas que asolaban a la población durante la Revolución Industrial (s. XIX). Las primeras leyes urbanísticas fueron las higiénicas o sanitarias. Regulaban determinadas actividades fuera de las zonas más densas de población, incluían las redes de abastecimiento de agua y alcantarillado y planes de reforma y renovación urbana.
