La falta de un plan coordinado, el enfriamiento de la vivienda y el desconocimiento de los ciudadanos sobre las ayudas pone en guardia al sector.
Hace unos meses era casi imposible encontrar una empresa de reformas disponible o una cuyos precios no fueran desorbitados; ahora es menos imposible encontrar disponibilidad, aunque los costes siguen siendo muy altos.
