La crisis económica que ha afectado a España y, en general, a los países del sur de Europa juega un papel importante en la ciudad. Si antes la especulación se jugaba en la urbe en expansión, ocupando territorio con edificios de nueva planta, hoy la “gentrificación” y su faceta más virulenta de “turistificación” operan en las zonas de interés patrimonial: en los cascos históricos y en la propia casa de sus habitantes.
